viernes, 30 de junio de 2023



 

Sometida a prueba

 “Para que sometida a prueba vuestra fe… sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:7).

Lectura: 1 Pedro 1:3-9.

            La fe tiene que ser sometida a prueba para ver si es viable o no. Pensamos que tenemos una fe auténtica, inquebrantable, capaz de superar la prueba que sea y todavía quedar intacta, pero ¿es cierto? ¿Tenemos la clase de fe que salva, o solamente somos religiosos? Para averiguarlo, Dios nos hace pasar por pruebas, todas ellas siempre de acuerdo con nuestra madurez espiritual. Ninguna va a superar nuestra capacidad para resistirla.

 

            Dios somete nuestra fe a prueba, pero nosotros hemos de someternos a la prueba. Podríamos pensar: “No me gusta esta prueba; no la quiero”, y luchar contra la prueba. Si nos rebelamos contra la prueba, no la vamos a aprobar. Es como el alumno que no quiere un examen y se queja de que le pongan exámenes, y, sobre todo, de este material. Piensa: “Quiero que me examinen de otra temática, pero no de esta”. Si nos ponemos tercos e insistimos: “Cualquier prueba menos esta”, lo vamos a pasar muy mal. Sométete a ser probado. En lugar de luchar contra la prueba, o, peor aún, luchar contra Dios por permitirla, hemos de someternos a Dios y a su derecho de hacernos pasar por la prueba de su elección, y pedir su ayuda. De esta manera nos encontramos dependientes de Dios, no luchando contra Él, o contra nuestras circunstancias.

 

            Nuestra fe está siendo probada. ¿Está activamente sometida a Dios, o está pidiéndole que nos quite la prueba? En sus pruebas David nunca pidió que Dios las quitase, sino que le ayudase en medio de ellas. No pidió que Saúl dejase de perseguirlo, sino que Dios lo protegiese. David ora: “Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste” (Salmo 17:3). En la prueba nos escondemos en Dios, no luchamos contra Él por permitirla, o contra la prueba: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Él te librará” (Salmo 91:1-3).

 

“Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual, aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo”. Cuando la fe de Job fue puesta a prueba por fuego, fue hallada para la alabanza, gloria y honra de Dios. Dios pudo decir a Satanás: “¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad?” (Job 2:3). La fe de Job dio la razón a Dios delante de Satanás. Glorificó a Dios como digno de ser temido y bendecido no importa lo que nos pase a nosotros. Esto es lo que saldrá a luz cuando el Señor Jesús vuelva y todo el mundo lo verá. En aquel día, nosotros obtendremos el fin de nuestra fe, que es la salvación de nuestra alma (1:9), y glorificaremos a Dios por ella, porque habremos mostrado en medio de la prueba que tenemos la clase de fe que salva para la gloria de Dios.

 

Oh Padre, acepto las pruebas que tengo en mi vida. Me has dicho: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Cor. 12:9). Sostenme en medio de ellas. Amén.     


Enviado por el Hno. Mario Caballero

jueves, 29 de junio de 2023




 

El Señor se desposa con su pueblo

 “Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad y conocerás a Jehová” (Oseas 2:19, 20).

Lectura: Oseas 2:14-20.

            Aquí en este versículo escueto pero hermoso, tenemos el contrato de matrimonio entre Dios y su pueblo. Esta es la versión veterotestamentaria de lo que dice el apóstol Pablo acerca del matrimonio entre Cristo y su iglesia. En el Antiguo Testamento Dios se casó con su pueblo Israel y en el Nuevo Testamento Cristo se casa con su Iglesia (Ef. 5:25-32). Es lo mismo.

 

            En el texto de Oseas Dios promete casarse para siempre con su pueblo en justicia, juicio, benignidad, misericordia, y fidelidad. Dios será justo en su trato con ellos, ejecutará los juicios necesarios, castigando cuando haga falta, pero será benigno y misericordioso para no acabar con ellos para siempre debido a su pecado, y será fiel a su promesa. La finalidad de la relación es conocer a Dios.

 

            Esta es la finalidad de nuestra relación con el Señor. Todo su trato con nosotros como creyentes es para que lleguemos a conocerlo. No es para que seamos salvos, aunque esto está incluido, ni para que vayamos al cielo, como piensan muchos, mucho menos es para que conozcamos la Biblia o la sana doctrina, aunque esto sea el medio. Durante toda la vida del creyente Dios está relacionándose con él en justicia, benignidad, misericordia, y fidelidad para que conozcamos al Señor. Esto es lo que dijo el Señor Jesús: “Y esta es la vida eterna; que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has envidado” (Juan 17:3). La vida eterna es conocer a Dios, es relacionarse con Él en verdad y rectitud, es estar en íntima relación con Él, semejante a la del matrimonio. Cualquier otra cosa es una religión, aunque sea la verdadera.

 

            Los profetas decían lo mismo: “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar, en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová” (Jer. 9:23, 24). Vemos la similitud entre este texto y el de Oseas. El propósito de la vida no es amasar riquezas, ni conocimiento, ni ser valiente y poderoso, sino de conocer a Dios. Lo vamos conociendo por medio de su trato con nosotros. Para enseñarnos a vivir una vida de justicia, nos juzga, nos castiga y corrige: “Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él: porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (Heb. 12:5, 6), porque solo podemos conocer a Dios en medio de una vida de justicia.

 

Conocerlo es traducido como “reconocerlo” en algunas versiones. El proverbio dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tu caminos, y él enderezará tus veredas” (Prov. 3:5, 6). Esta es la forma de ir conociendo a Dios: verlo en todo, reconocer su mano en todo lo que nos ocurre y andar delante de Él, apoyados en Él, y en comunión con Él. 


Enviado por el Hno. Mario Caballero

miércoles, 28 de junio de 2023




 

Aspectos Salmo 16

 Visita el Canal siguiendo el enlace provisto a continuación para escuchar el nuevo tema

https://www.ministeriotv.com/video/aspectos-salmo-16-26203

Para qué existen las pruebas

 Para fortalecer la fe: (2 Cor. 13:5) “Poneos a prueba {para ver} si estáis en la fe; examinaos a vosotros mismos. ¿O no os reconocéis a vosotros mismos de que Jesucristo está en vosotros, a menos de que en verdad no paséis la prueba?”

Para producir paciencia: (Sant. 1:2-3) “Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que {os} halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”.

Para dar gloria y alabanza a Dios: (1 Pedro 1:7) “Para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo”.

Para hacernos cada vez más parecidos a Cristo: Para limpiarnos, purificarnos, quitar aquello que no agrada a Dios (Job 23:10) “Pero Él sabe el camino que tomo; {cuando} me haya probado, saldré como el oro”.

Para que Dios le recuerde a su pueblo que Él es su Dios: (Zac. 13:9) “Y meteré la tercera parte en el fuego, los refinaré como se refina la plata, y los probaré como se prueba el oro. Invocará él mi nombre, y yo le responderé; diré: “Él es mi pueblo”, y él dirá: “El Señor es mi Dios”.

Para enseñarnos que el que persevera en medio de la prueba recibirá corona de vida: (Sant. 1:12) “Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que {el Señor} ha prometido a los que le aman”.

Para poner a prueba nuestra obediencia: (Éx. 16:4) “Entonces el Señor dijo a Moisés: He aquí, haré llover pan del cielo para vosotros; y el pueblo saldrá y recogerá diariamente la porción de cada día, para ponerlos a prueba si andan o no en mi ley”.

Para que Dios desnude el alma y descubra nuestro corazón: (Deut. 8:2-3) “Y te acordarás de todo el camino por donde el Señor tu Dios te ha traído por el desierto {durante} estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no sus mandamientos. Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor (Salmos 26:2). “Examíname, oh Señor, y pruébame; escudriña mi mente y mi corazón”.

Para que temamos a Dios y, temiéndole, no pequemos: (Éx. 20:20) “Y respondió Moisés al pueblo: No temáis, porque Dios ha venido para poneros a prueba, y para que su temor permanezca en vosotros, y para que no pequéis”.

Para nuestro bien: (Deut. 8:16) “En el desierto te alimentó con el maná que tus padres no habían conocido, para humillarte y probarte, y para finalmente hacerte bien”.

Para probar nuestro amor a Dios: (Deut. 13:3-4) “No darás oído a las palabras de ese profeta o de ese soñador de sueños; porque el Señor tu Dios te está probando para ver si amas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma. En pos del Señor vuestro Dios andaréis y a El temeréis; guardaréis sus mandamientos, escucharéis su voz, le serviréis y a Él os uniréis”.

Para no enaltecernos: (2 Cor. 12:7-9). “Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca. Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que {lo} quitara de mí. Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí”.

En 1 Pedro 5:10 está resumido el “para qué” de las pruebas:

Para que Dios nos perfeccione quitándonos, limpiándonos, purificándonos de todo aquello que afecte la forma que nos conducimos en esta vida  como hijos del Padre, nos afirme la fe, nos fortalezca emocional y espiritualmente  para ser mejores cristianos servidores del Señor y Dios, y nos establezca en sus propósitos, para dar gloria a Dios sirviéndole eternamente.


Enviado por el Hno. Mario Caballero

martes, 27 de junio de 2023




 

La viña del Señor

 “Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil” (Isaías 5:1).

Lectura: Is. 5: 1-7.

            Una amiga acaba de recibir un huerto para cultivar en su municipio. Empezó a trabajar duro con mucha ilusión anticipando una buena cosecha. Su ilusión es como la del Señor con su viña.

 

Es como el Señor y su viña. La tierra era fértil. Puso una valla, quitó las piedras y plantó vides selectas, esperando una buena cosecha, pero ¡qué disgusto cuando solo produjo uvas silvestres! Se preguntó desilusionado y triste de corazón qué podría haber hecho mejor. Entonces, airado, quitó el muro y dejó que su viña fuese hollada por las bestias del campo. Esta viña representa a Israel: “Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor” (5:7). Dios hizo todo lo necesario para que Israel diese el fruto de justicia como nación: tuvieron su ley, sus profetas, su protección y sus promesas, pero Israel se rebeló y abandonó a su Dios. Por lo tanto, el profeta anuncia que Dios les va a enviar juicio. Esta profecía fue cumplida. Dios destruyó por completo el reino del norte y salvó solo un remanente del reino del sur. Ellos creían que como pueblo escogido de Dios eran seguros, que no vendría el juicio prometido, pero la historia ha mostrado lo contrario.  

 

            Jesús cuenta la misma historia en cuanto a la Iglesia: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden” (Juan 15:1, 2, 6). O bien hay fruto, o bien hay juicio. En ambos contextos, las dos parábolas, el fruto en cuestión es justicia. Si permanecemos en Cristo es imposible que no demos fruto. Nos ha escogido con esta finalidad: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Juan 15:17). Si no damos fruto, es evidencia de que no hemos permanecido en el Señor. Muchos hacen profesión de fe, se bautizan, son activos en la iglesia, pero no dan fruto.

 

            Jesús lo explica en la parábola del sembrador. Los hay que reciben la palabra con gozo, pero al venir “aflicción o persecución por causa de la palabra”, abandonan al Señor (Mat. 13:21). Otros oyen la palabra “pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Mat. 13:23). La semilla que fue sembrada en buena tierra, “éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno” (Mat. 13:23). Esta persona es la que permanece en Cristo y da mucho fruto.   


Enviado por el Hno. Mario Caballero

jueves, 22 de junio de 2023








 

Aspectos Salmos 8

 Te invito a escuchar el nuevo tema Aspectos Salmos 8 disponible en el Canal siguiendo el enlace te esperamos

https://www.ministeriotv.com/video/aspectos-salmos-8-26189

Dios habla en la tormenta

 “Voz de Jehová sobre las aguas: ¡El Dios de gloria ha tronado! ¡Es Jehová sobre las grandes aguas! La voz de Jehová es poderosa, la voz de Jehová es majestuosa. La voz de Jehová quebranta los cedros, Sí Jehová tritura los cedros del Líbano.…La voz de Jehová arranca llamas de fuego. La voz de Jehová estremece el desierto. Jehová sacude al desierto de Cades. La voz de Jehová hace parir las ciervas, y desnuda los bosques. Y en su Casa todo dice: ¡Gloria! Jehová preside el diluvio” (Salmo 29:3-10, BTX).

Lectura: Salmo 29:1, 2.

            En este asombroso salmo David traza el sendero de Dios en una tormenta marítima. En los grandes truenos oye la voz de Dios, poderosa y majestuosa. Los relámpagos quebrantan los cedros del Líbano y ve como estos enormes árboles se caen y quedan triturados como madera prensada. Está diluviando y siente la presencia de Dios en la fuerza del aguacero. Con su fuerza devastadora la lluvia está rompiendo bosques y sacudiendo el desierto. El poder de Dios se manifiesta en las catástrofes de la naturaleza y la voz se oye por encima del rugido del viento. 

 

            David ve los estragos que causa la tormenta no como caos, sino como encauzado por Dios para comunicar su poder y majestad al mundo. No son desatadas fuerzas ciegas destructivas de la naturaleza, sino actividad productiva controlada por Dios: “Jehová preside en el diluvio, Jehová se sienta como Rey para siempre” (29:10). En una reunión la persona que preside controla el ambiente, orden, y da estructura a la función. Dios preside en la tormenta, y lo mismo se puede decir de las tormentas que toman lugar en nuestras vidas. Vemos la destrucción y la fuerza del mal operando en el mundo y pensamos que se ha escapado de las manos de Dios, pero todo lo contrario. Él está presidiendo en las calamidades y la tempestad está bajo su control.

 

            David oye la voz de Dios en la tormenta. Está hablándonos por medio de todo esto tan fuerte que nos está pasando. Hemos de pedir que nos abra el oído para oír lo que nos está diciendo. Te dice, ¿no ves cuánto poder tengo en la naturaleza? Tengo el mismo poder para actuar en tu casa. No se ha escapado de mis manos, lo tengo todo controlado. Voy a revelar mi gloria en la tormenta que ha caído sobre tu familia y haré que los mismos ángeles me alaben por lo que logro por medio de todo lo que te está pasando: “¡Tributad a Jehová, oh seres celestiales, tributad a Jehová la gloria y la fortaleza! ¡Tributad a Jehová la gloria debida a su Nombre! ¡Postraos ante Jehová en el esplendor de la santidad!” (29:1, 2). Esta es la invocación con que empieza el salmo y la explicación sigue, a saber, que Dios está hablando por medio del diluvio, que lo preside; Él es Rey. En medio de todo aquello que pasa te dará fuerza para resistir y te bendecirá con su paz: “Jehová dará fuerza a su pueblo, Jehová bendecirá a su pueblo con la paz” (29:11).

 

            Y lo mismo se puede decir a los creyentes a través del mundo en medio de la tormenta política en que nos encontramos ahora: Dios es Rey, preside en la tormenta y dará fuerza a su pueblo y bendecirá a su pueblo con la paz.


Enviado por el Hno. Mario Caballero

martes, 20 de junio de 2023




 

A dónde va el mundo

 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

Lectura: Juan 2.13-17.

Transiciones y cambios sociales del último siglo:

La voz de Dios está callada. En el Salmo 19 vemos que las dos maneras principales que Dios tiene para comunicarse al mundo son: por medio de la naturaleza (19:1-6) y por medio de las Escrituras (19:7-11). Pero, en cuanto a la naturaleza, vivimos mayormente en ciudades deshumanizadas y “desnaturalizadas” en las que no vemos las estrellas ni tenemos contacto con la fauna y la flora. Además, el ser humano está destrozando la naturaleza. La voz de la naturaleza no nos llega. En cuanto a las Escrituras, hay un desconocimiento prácticamente total de la Palabra de Dios; esta voz está callada. ¡Qué importante, pues, que los creyentes seamos voz de Dios en el mundo!  

Vivimos en un mundo virtual. La comunicación entre la gente es mucho menor. Las pantallas y las redes sociales nunca pueden sustituir el contacto real. La gente siente mucha soledad.  

Acusamos la perdida de la influencia de la Iglesia Católica que defendía la mentalidad y los valores cristianos en la sociedad. La ética actual está en un estado de crisis. Lo que antes se veía bien ahora se ve mal, y viceversa.   

La imposición de la ideología de género ha revolucionado la identidad de los individuos causando tremenda confusión entre los jóvenes; perturba la mente de los más pequeños; pone en peligro la supervivencia de la familia, tal como la ha hemos conocido desde el principio de la historia; y quita la libertad de expresión, marginando a los que piensan de otra manera.  

Se observa un aumento de intolerancia hacia los que no acoplan sus ideas a las que son políticamente correctas. La sociedad no fomenta el debate entre ideologías, sino que impone las suyas. No deja a las personas libres para pensar como quieran.  

Este cuadro resulta en un deterioro moral desde el punto de vista cristiano, pero, desde el punto de vista secular representa la liberación de “las absurdas restricciones” de la moralidad cristiana. Un ejemplo de este cambio en la manera de pensar lo tenemos en la familia real británica. Eduardo VIII tuvo que abdicar al trono al casarse con una divorciada, pero Carlos III, un siglo más tarde, no ha tenido ninguna dificultad para ser el nuevo monarca, aunque está divorciado y ha vuelto a casarse con una divorciada. Esto indica cuánto ha cambiado la opinión pública en poco tiempo.  

Matrimonio y familia. Los roles bíblicos casi han desaparecido, aun en familias cristianas. La disciplina de los niños no se parece en nada a la que era hace una sola generación. Los niños mandan. La madre busca su realización en su trabajo secular y no en el hogar. Se procura tener menos niños, o no tener ninguno.  

Nuestra reacción frente a estos cambios puede ser un gran desconcierto, porque parece que todo se tambalea. Podemos sentir miedo porque somos cada vez más atacados, y en peligro de persecución. Pero quizás debiéramos reaccionar con alivio, porque ahora las alternativas se presentan con mayor claridad. Como en el siglo I, la vida cristiana se presenta ahora como una alternativa al caos moral de la sociedad secular. Cuanta más oscuridad hay en el mundo, tanto más brilla el testimonio cristiano.  

Enviado por el Hno. Mario Caballero

lunes, 19 de junio de 2023




 

Mirada atrás a través de los años

“Porque os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito” (Lu. 22:37).

 

Lectura: Juan 1:1-14.

 

            Toda nuestra vida consiste en vivir las experiencias que están narradas en las Escrituras. Leemos la Biblia, aprendemos las historias, y luego nos encontramos viviéndolas. El Espíritu Santo se encarga de las experiencias que tenemos, y del orden en que las vivimos, pero vamos viviendo las mismas cosas que vivieron los discípulos, y algunas de las mismas que vivió Jesús. Nos identificamos con Él en su muerte y resurrección. En el curso de nuestra vida vamos pasando por muchas cosas que Él experimentó, y mirando atrás, reconocemos muchas escenas bíblicas vividas.

 

            Padre, mirando atrás al transcurso de mi vida, me doy cuenta de que he estado en los campos de Belén con Jesús, maravillándome con las huestes celestiales de que el Príncipe de los ejércitos de Jehová se convirtiera en un bebé humano. He estado con Jesús en el templo cuando tenía doce años escuchando sus preguntas. Tantas veces Él me ha hecho preguntas difíciles que me han hecho reflexionar. He vivido la incredulidad de mis hermanos en casa. He sido bautizado. He oído su voz llamándome a seguirlo. He vivido con Él la experiencia de querer descansar solo para ver llegar a la multitud necesitando mi atención. He oído su voz diciéndome: “Dales de comer”. He caminado sobre las olas turbulentas del mar, me he hundido, y su mano me ha sacado. También he remado sin llegar a ninguna parte cuando, de repente, el barco llegó a su destino. He tocado a leprosos. He anunciado su Palabra en las plazas. He estado con Él en Getsemaní, quebrantada de corazón, diciendo: “No mi voluntad sino la tuya”. He estado con Él en el Calvario, veces sin número, clavada con Él a la Cruz, un día muriendo a un pecado, otro día a otro. He sentido como mis heridas han desangrado con las suyas, sanándolas. He sido sepultada juntamente con Él en aquella tumba oscura, esperando el amanecer del día de la resurrección. He salido de la tumba con Él, justificada. He visto como Él ha quitado los trapos negros de mi vieja vida y me ha vestido de su propia ropa, blanca y reluciente. He estado con María Magdalena agarrándome a sus pies, no queriendo que se fuese otra vez, y le he oído decir que sube a su Padre y al mío, y me he sentido aceptada como parte de su familia. He andado con Él en el camino de Emaús mientras me abría las Escrituras. He estado con Él en el aposento alto después de la resurrección, pero no he puesto mi dedo en sus llagas, porque ya creía. He estado con Él en el monte de la ascensión, viéndolo subir al cielo hasta que una nube lo ocultó de mi vista, y me he sentido sola y abandonada hasta que los ángeles dijeron que este mismo Jesús iba a volver tal como lo había visto ir al cielo. He estado en el aposento alto orando con los apóstoles en el día de Pentecostés hasta que descendió el Espíritu Santo, y sabía que Él había venido a estar conmigo para siempre. Y he ido para ser testigo de Él en Jerusalén, Judea, Samaria, y hasta lo último de la tierra. Un día oiré su voz desde la tumba y subiré al cielo para encontrarme con Él en las nubes y así estaré para siempre con el Señor. Amén.   


Enviado por el Hno. Mario Caballero

domingo, 18 de junio de 2023

La herencia de los que viven por fe

 Felicidades a todos los padres y feliz día a todos, aquí les comparto el "link" hacia el Canal para que escuchen el estudio dominical de hoy, te esperamos 

https://www.ministeriotv.com/video/la-herencia-de-los-que-viven-por-fe-26184

Padres a la semejanza de Cristo

 Mensaje dominical con porciones escriturales que guiaran tu vida y ayudaran en esta labor sin igual.  Feliz Día y te esperamos, sigue el vínculo

https://www.ministeriotv.com/video/padres-a-la-semejanza-de-cristo-26183

Fiesta del Padre

 Te compartimos esta hermosa poesía Fiesta del Padre en esta fecha tan especial esperando que pases un día especial, hermoso y bendecido, ir aquí

https://www.ministeriotv.com/video/fiesta-del-padre-26182

Padres Feliz Día

 Te hemos preparado una linda felicitación en el Día del Padre que puedes ver visitando el enlace hacia el Canal, te esperamos, Dios te bendiga de manera especial

https://www.ministeriotv.com/video/padres-feliz-da-26177

miércoles, 14 de junio de 2023




 

Funciones de la Palabra

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma” (Salmo 19:7).

Lectura: Salmo 19:7-14

La Palabra de Dios es vital en la vida del creyente. Sirve para muchas cosas. La que encabeza la lista mencionada en este salmo es que convierte el alma. Cuando oímos la lectura de la Biblia, o la leemos nosotros mismos, el Espíritu de la Palabra trae la convicción de pecado que acompaña la realización de que no hemos cumplido aquello que Dios exige de nosotros sus criaturas. Si no fuera por la Palabra nos creeríamos justos. La correcta respuesta a esta convicción de pecado conduce al arrepentimiento y a la conversión del alma.

Una vez convertidos, permanecemos en la Palabra porque ella nos marca el camino de la vida cristiana: “El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio el sencillo” (19:7). El estudio y la meditación en la Palabra de Dios nos proporcionan sabiduría, si somos humildes y recibimos sus joyas con apertura de corazón. “Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos” (19:8). Los mandamientos de Dios forman gran parte de su Palabra. En lugar de ser una carga, nos alegra el corazón, porque vemos que la Ley de Dios es brillante y perfecta. Dios nos instruye en el camino de justicia por las Escrituras. Es la única manera de vivir.

La lectura de la Palabra de Dios conduce al temor de Dios: “El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos” (19:9). Leemos de los juicios de Dios sobre las naciones inmundas, y sobre su pueblo por su incumplimiento de la Ley y abandono de Dios, y tememos. El temor de Dios es muy sano. Nos evita muchos males: “Tu siervo es además amonestado con ellos; en guardarlos hay grande galardón” (19:11). Obedecer la Palabra nos beneficia, pero  desobedecerla es desastroso. Finalmente nos conduce a la ruina eterna.

La Palabra nos muestra nuestros fallos que no veremos de otra manera: “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos” (19:12). Uno de ellos es la soberbia. Es el principal de los pecados y el más destructivo. Nos hace sublevarnos o pensar que podemos prescindir de Dios. Por esto pidamos al Señor que nos muestre nuestro orgullo, y que no caigamos en él: “Preserva también a tus siervos de las soberbias; que no se enseñoreen de mí: entonces seré libre de gran rebelión”  (19:13). Con humildad dependamos de lo que Dios nos dice en su Palabra como norma para nuestra vida, tema de nuestra conversación y guía para nuestra manera de pensar: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti” (19:14).

Tenemos dos opciones: Vivir de la Palabra de Dios o de la información que recibimos de los medios de comunicación. Nos quedamos con la Palabra. Que nos empapemos de ella siempre que podamos, ¡hasta que llegue a ser un libro prohibido en una sociedad cada vez más atea!  Es la única luz que hay en la creciente oscuridad. Como creyentes, que valoremos la Palabra y que programemos nuestra mente con sus valores como necesidad apremiante en medio de todo lo que estamos viviendo en esta complicada sociedad actual. Que Dios nos bendiga en su eterna luz. 


Enviado por el Hno. Mario Caballero 

martes, 13 de junio de 2023




 

No entender

 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8,9).

Lectura: Lu. 1:30-34; Juan 19:25.

            “El justo por su fe vivirá” (Hab. 2:4), y cuánto más justo, menos entenderá el camino por el cual el Señor lo está llevando. El Señor lleva a los suyos por caminos que están más allá de su capacidad de comprenderlos. Fue así en el caso de Abraham, de Job, de Ester, de todos los profetas, de Juan el Bautista, de los discípulos, y de María. 

María pasó por la misma prueba que Job en cuanto a no poder comprender lo que Dios estaba haciendo, y el porqué de ello. Ella creía en un reino inmediato del Mesías. Esperaba ver a Jesús sentado en el trono de su padre David en Jerusalén, y no encajaba nada con todo lo que estaba viendo y viviendo. Jesús iba perdiendo popularidad, no ganándola. Iba siendo despreciado y rechazado. El reino se presentaba. ¿Cómo podía saber lo que estaba pasando cuando ella paraba delante de la cruz cruenta y veía a su hijo bañado de sangre? Pero cuando finalmente comprendió parte del plan de Dios en Pentecostés, tenía que cantar otro magníficat, otro himno de alabanza al Dios cuyos caminos están escondidos a nuestro entendimiento: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Rom. 11:33). Lo que Dios le había profetizado era mucho más grande de lo que ella esperaba. Ella tuvo que ver todos sus sueños destrozados para ver el plan de Dios realizado, y todavía no lo hemos visto en su plenitud, ni remotamente (Ef. 1:10). ¿Cuál es la reacción final ante toda la grandeza de los caminos maravillosos de Dios? Arrepentimiento. Arrepentimiento porque entendíamos tan poco, porque somos tardos en entender, porque nuestros pensamientos no son sus pensamientos, porque “como son más altos los cielos que la tierra, así son los caminos de Dios más altos que nuestros caminos”.

            ¿Y qué pasa con tu vida? ¿Encaja perfectamente con lo que esperabas? ¿O estás desilusionado? Las piezas del puzle no encajan. No cuadran. ¿Por qué esto? No lo sabemos y no lo entendemos. Pero cuando estemos con el Señor y Él nos revele todas las cosas, y cómo todo lo que nos ha pasado ha sido necesario para el cumplimiento de su grandioso plan, vamos a maravillarnos delante de su magnificencia en lágrimas y quebrantamiento, en arrepentimiento por nuestra condición finita ante la grandeza de la perfección de su soberanía manifestada en su plan perfecto para cada persona y para el conjunto de la humanidad, y de cómo esto encaja con su plan para el cielo y el universo. Vamos a maravillarnos, abrumados de asombro, y fortalecidos por la amante mano del Señor nuestro Dios sobre nosotros para soportar tanta gloria, tanta inteligencia y tanta perfección en todos los detalles del maravilloso plan de Dios, y del porqué de nuestro sufrimiento, y la del mundo entero, y del porqué del diablo, y de la absoluta necesidad de la Caída del hombre para permitir la revelación de Dios en y por medio de la Cruz. Y entonces nuestros corazones se romperán de amor y de tanta gloria y de la hermosura de Nuestro Dios.


Enviado por el Hno. Mario Caballero

lunes, 12 de junio de 2023










 

El pecado de no reconocer y dar Gloria a Dios

 Inspirador, edificante y de bendición este mensaje dominical que puedes escuchar y compartir siguiendo el enlace a continuación

https://www.ministeriotv.com/video/el-pecado-de-no-reconocer-y-dar-gloria-a-dios-26164

Estudio dominical

 La paradoja de la Gloria divina frente a la humana una gran y hermosa enseñanza que puedes escuchar y compartir aquí

https://www.ministeriotv.com/video/la-paradoja-de-la-gloria-divina-frente-a-la-humana-26163

Ser catalizador (2)

 “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a estos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?” (2 Corintios 2:14-16).

Lectura: 2 Cor. 2:17.

“Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?”

            De entrada, pensamos que esto no es muy difícil. Entras en un círculo, y para algunos hueles bien, y para otros, mal. Y ya está. Pero no está. Porque no se limitan a notar tu olor, ¡reaccionan! Y algunos reaccionan muy fuerte. Te pueden criticar, insultar, calumniar, o descalificar. Y esto duele. Es muy duro ir de lugar en lugar siempre provocando reacciones fuertes. Crees que serás problemático. Piensas que es tu culpa, pero no lo es. Solo estás haciendo salir lo que ya está dentro de las personas. Pablo bien sabía de lo que hablaba. Él iba de pueblo en pueblo predicando el evangelio. Algunos creían, y querían al apóstol, pero otros lo apedrearon, otros lo llevaron delante de los tribunales, lo azotaron y lo metieron en la cárcel, como en Filipos. ¿Quién es suficiente para estas cosas? ¿Quién lo puede soportar?

            Para muchos judíos, Jeremías olía mal. ¿Y que hicieron con él? Los falsos profetas predicaron lo opuesto, y la gente los creía. Qué desalentador para el profeta. Lo tiraron en el pozo y se hundía en el fango y creía que iba a morir allí en la oscuridad. Según la tradición, al final fue con un grupo de refugiados a Egipto y continuó predicando, y allí lo apedrearon y murió. Jesús olía mal a sus hermanos, a los de su pueblo, a su país, y a los religiosos de su tiempo. Intentaban matarlo. Finalmente lo hicieron.

            La pareja que me llevó al Señor olía mal para mucha gente porque hablaban de Jesús. Confrontaba a la gente con su pecado. Su mejor amigo despidió a un hombre de su empresa porque se enfermó. No le dio los pagos correspondientes, y nuestro amigo lo confrontó con su injusticia y perdió su la amistad. Esto duele. La gente se burlaba de ellos en la cara. Mi padre, antes de convertirse, siempre estaba haciendo bromas acerca de ellos. Pero ellos seguían amándolo. Eran como Pablo quien dijo: “Yo con mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos” (2 Cor. 12: 15). “Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?”.

            Nosotros, si somos fieles al Señor, experimentaremos que la reacción de la gente es costosa, angustiante y dolorosa. Pierdes amistades. Familiares te rechazan. El enemigo te acusa de ser el culpable de estas reacciones injustas. Sufres. Lloras. Se te puede quebrantar el corazón si has invertido años en una persona y te traiciona. Si eres el único creyente de tu clase y todos te rechazan, es muy duro. Nadie es suficiente para estas cosas si no recibe el consuelo del Señor, su apoyo y su amor por la gente, aunque te rechacen. Recibes la aprobación del Señor y su cariño, y esto es lo que cuenta.    


Enviado por el Hno. Mario Caballero

viernes, 9 de junio de 2023






 

El eterno amor de Dios

 “¡Den gracias al Señor, porque él es bueno! Su fiel amor perdura para siempre” (Salmo 136:1).

 

Lectura: Salmo 136:1-6.

 

            El mensaje de este salmo es que el amor de Dios permanece para siempre y todo lo que hace es motivado por su amor. Él es bueno y Él es amor. Creó el universo porque Él es amor. Y lo mantiene por amor. Su única motivación en todo lo que hace es el amor. Por amor se mueve y obra en todo lo que ocurre en este mundo.

 

Él creó el universo porque Él es amor. “Den gracias al Dios de dioses. Su fiel amor perdura para siempre. Den gracias al Señor de señores. Su fiel amor perdura para siempre” (136:2, 3). Por amor hizo milagros poderosos (136:4). Por amor hizo los cielos (136:5). Por amor colocó la tierra (136:6). Por amor hizo las estrellas y la luna (136:9).

 

En amor se mueve entre las naciones. Trató con Egipto en su amor. Sacó a Israel de Egipto por amor. Dividió el Mar Rojo, porque amaba a Israel. Llevó a Faraón al mar, porque Él es amor. Quitó a los horribles reyes paganos de en medio, porque Él es amor. Le dio la tierra de Israel en herencia a su pueblo, porque Él es amor.

 

“Él se acordó de nosotros en nuestras debilidades. Su fiel amor perdura para siempre. Nos salvó de nuestro enemigo. Su fiel amor perdura para siempre” (136:23, 24). Da de comer a todo ser viviente en el mundo entero, porque Él es amor.

 

La conclusión es: “Den gracias al Dios del cielo, porque su fiel amor perdura para siempre” (Salmo 136:26).

 

Todo cuanto existe está envuelto en el amor de Dios, revela el amor de Dios y se mantiene funcionando por el amor de Dios. Dios se mueve en la política motivado por amor, en amor ejecuta sus juicios, y en amor libra y conserva a los suyos. Necesitamos gafas de amor para percibir el mover de Dios en todo lo que ocurre y todo cuanto existe. Los que no tienen esta visión no pueden entender a Dios. 

 

Este salmo fue leído en las ocasiones importantes en la historia de Israel. El moderador leía la primera frase y la congregación repetía el coro. Es muy bueno para nosotros repetir este coro después de todo lo que vemos y vivimos. Nos hace mucho bien y transforma nuestra manera de ver las cosas. Es el auténtico reflejo de la realidad.  


Enviado por el Hno. Mario Caballero

jueves, 8 de junio de 2023




 

Cuando estoy abrumad@

 “Desde el cabo de la tierra clamaré a ti cuando mi corazón desmayare, llévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio” (Salmo 61:2, 3).

Lectura: Salmo 61:1-8.

            David probablemente escribió este salmo cuando estaba huyendo de Absalón. Todo había cambiado. Nada estaba estable. No había nada seguro.

            En esta situación tan angustiante David busca su seguridad en Dios. Empieza su oración diciendo: “Oye, oh Dios mi clamor; a mi oración atiende” (61:1). Muchas veces hemos leído frases similares en los salmos, pero ¿alguna vez hemos orado así? Pide al Señor que lo conduzca a Uno más competente que él. En él no hay los recursos que hacen falta para afrontar esta situación: “Llévame a la roca que es más alta que yo”. Necesita la protección de Dios: “porque tú has sido mi refugio”. “Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas”.  Las alas de un ave no están hechas de hierro. ¿Cómo pueden sus plumas protegerte de las flechas del enemigo? Lo que David está buscando es amor. Quiere sentirse cerca de Dios, acurrucado entre sus plumas, caliente, cerca de su corazón, donde pueda sentir su latido. Si Dios lo ama, todo está solucionado. No hay enemigo que valga.

David quiere la presencia de Dios. Cuando todo alrededor es inestable y parece que la tierra se mueve bajo nuestros pies, Dios todavía está. Nada ha cambiado con Él. “Dios está en su santo templo”, en el eternal, el celestial, donde nada puede tocarlo, porque habita la eternidad. David busca esta presencia. Su anhelo es: “Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre”. Lo único que David quiere es estar donde Dios vive, junto a Él.

En este salmo se ve a Dios de muchas maneras. Él es una roca más alta que nosotros, es nuestro refugio, es una torre fuerte delante del enemigo, es un tabernáculo donde podemos vivir y es un ave cuyas alas proveen protección, y cariño.

David termina el salmo con la convicción de que Dios ha escuchado su oración, que va a prolongar su vida, que va a permitir que David esté siempre delante de Él, que lo suplirá de misericordia y verdad para que lo conserven. Por lo tanto, David cantará al Nombre de Dios para siempre y pagará sus votos cada día, hará de forma sistemática y cumplidamente todo lo que ha prometido al Señor cuando estaba abatido. 

Enviado por el Hno. Mario Caballero

miércoles, 7 de junio de 2023




 

A la batalla

 “Jehová te oiga en el día de conflicto; el nombre del Dios de Jacob te defienda” (Salmo 20:1).

Lectura: Salmo 20:2-9

            Este salmo era lo que cantaban las tropas de Israel a ir a la batalla. Es una oración pidiendo la victoria sobre el enemigo: “Te envíe ayuda desde el santuario, y desde Sion te sostenga” (20:2). La confianza de David está puesta en Dios.

Está muy consciente de que antes de poder recibir la ayuda de Dios tienen que estar limpio de pecado. No podemos orar pidiendo que el Señor nos ayude contra el enemigo si abrigamos pecado en nuestros corazones. Por esto David hace referencia del sacrificio para quitar el pecado: “Haga memoria de todas tu ofrendas, y acepte tu holocausto. Selah” (20:3). En nuestra dispensación no apelemos a ofrendas y holocaustos hechos en el altar del Templo de Jerusalén, sino al sacrificio de Cristo y su sangre que nos limpia de todo pecado. No obstante, normalmente pedimos sin hacer referencia a la Cruz. Sabemos que el Señor murió por nosotros, pero no lo mencionamos cuando oramos pidiendo que el Señor nos de la victoria sobre nuestros enemigos, de hecho, normalmente tampoco somos conscientes de la batalla espiritual en la cual nos encontramos. Para aprender del ejemplo de David tendríamos que examinarnos a ver si hay pecado sin confesar en nosotros, recordar verbalmente el sacrificio de Cristo hecho por nosotros, y estar involucrados en las batallas del Señor. Esto supondría un gran cambio en nuestra forma de orar.

David cree que Dios oye sus oraciones: “Ahora conozco que Jehová salva a su ungido; lo oirá desde sus santos cielos” (20:5). Ora con mucha fe: “Éstos confían en carros, y aquéllos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria. Ellos flaquean y caen, mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie” (20:7, 8). El secreto de la oración de David es un corazón limpio y fe en Dios. ¡Y funciona!

“Te de conforme al deseo de tu corazón, y cumpla todo tu consejo….Conceda Jehová todas tus peticiones” (20:4, 5). A esto decimos un fuerte “¡Amén!”.  ¡Y Dios lo hizo! El Señor le contestó. El salmo siguiente hace constancia de ello: “El rey se alegra en tu poder, oh Jehová; y en tu salvación, ¡cómo se gozo! Le has concedido el deseo de su corazón, y no le negaste la petición de sus labios. Selah” (21:1, 2). David oró: “Salva, Jehová; que el Rey nos oiga en el día que lo invoquemos” (20:9), y Dios le oyó y le concedió la victoria.

Enviado por el Hno. Mario Caballero

martes, 6 de junio de 2023




 

El río de Dios

 “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34).

Lectura: 1 Juan 1:7-10

El río de la sangre de Cristo que fluye de la Cruz.

            Este río proporciona perdón de pecado, y justicia: “la sangre de Jesucristo su Hijo, nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7).  Está simbolizado por el altar en el Tabernáculo, donde los animales eran sacrificados y fluía la sangre. Era recogida en cuencos por los sacerdotes y llevada dentro del tabernáculo para rociar los muebles situados en el camino a la presencia de Dios en el Lugar Santísimo. Una vez al año se rociaba también el propiciatorio que era el trono de Dios en la tierra, la sede de la misericordia.  Pasar por el altar fue el primer paso para entrar en la presencia de Dios, el ser limpio de todo pecado.

 

El río del Espíritu que fluye del trono de Dios.

            El río del Espíritu simboliza el nuevo nacimiento y la regeneración, y a continuación, la santificación. En el Tabernáculo en el desierto este río está simbolizado por el lavacro y marca el segundo paso para entrar en la presencia de Dios, la regeneración: “El que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Hemos de nacer del Espíritu: “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración, y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tito 3:5). Hemos de recibir el perdón de pecados por la obra de Cristo y ser regenerados por obra del Espíritu Santo. Sin estos dos pasos, la persona no es salva: “Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Rom. 8:9). Una vez salvos, somos sellados por el Espíritu Santo que nos marca como posesión de Dios: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Ef. 1:13).

El Espíritu Santo no solo mora en nosotros; fluye de nosotros para bendecir a otros. El Señor Jesús dijo: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él” (Juan 7:38, 39). “El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14; Ez. 47:9). El río del Espíritu de Cristo fluye del trono de Dios en el cielo y pasa por la cruz de Cristo en la tierra donde el pecador se lava de su inmundicia y nace de nuevo por obra del Espíritu quien mora en él para vida eterna y bendición de muchos.

Enviado por el Hno. Mario Caballero

lunes, 5 de junio de 2023




 

Las dádivas de Dios

 Muchas veces hemos escuchado la palabra dádiva pero no conocemos exactamente a que se refiere, te hemos preparado un mensaje con el significado, descripción y referencias bíblicas sobre el tema, no te lo pierdas y visita el Canal para escucharlo, sigue el enlace

https://www.ministeriotv.com/video/las-ddivas-de-dios-26146

Los contrastes de la vida

 No te pierdas el primer tema de estudio bíblico del nuevo trimestre con grandes enseñanzas y verdades de vida para cada uno de nosotros. Sigue el vínculo que aparece a continuación para escuchar

https://www.ministeriotv.com/video/los-contrantes-de-la-vida-26147

Introducción a Experiencias de vida en...

 Te compartimos el "link" hacia el Canal donde te hemos preparado una introducción al segundo trimestre 2023 bajo el tema Experiencias de vida en los Salmos y obtengas una idea concisa de los nuevas lecciones dominicales que estaremos estudiando.  Pasa la voz y te esperamos en el Canal, visita:

      https://www.ministeriotv.com/video/intro-segundo-trimestre-2023-26145

Temas de estudios nuevo Trimestre

 Escucha el audio de los temas de estudios para el nuevo trimestre para que tengas una idea general de los tópicos a tratar y te ánimes a no perderte ninguno.  Visita el enlace hacia el Canal para escuchar

     https://www.ministeriotv.com/video/temas-de-estudios-del-nuevo-trimestre-26144

Ser catalizador

“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que pierden; a estos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿Quién es suficiente?” (2 Corintios 2:14-16).

Lectura: 2 Cor. 2:17.

            Según el diccionario, un catalizador es “una sustancia que acelera o retarda una reacción química sin participar en ella”. Un catalizador espiritual es alguien que activa y acelera el proceso de cambio y transformación espiritual en la vida de otros, para bien o para mal. Un artículo de Google dice: “¿Qué es un catalizador? Un científico diría que es una sustancia que crea una reacción química. Pero esa palabra tiene otro significado fuera de la esfera de la química: un catalizador puede ser un evento o quizá una persona que produce un cambio o acción, que hace que ciertas cosas sucedan. Algunas personas tienen la capacidad de alterar situaciones comunes. Entran en un lugar y hacen que todos a su alrededor se sientan y actúen mejor por estar ellos provistos de luz, amor, sabiduría y perspectiva. Claro, que también puede ocurrir lo opuesto, ya que hay quienes no dejan que ocurran cosas buenas. Ya fuera por sus actitudes o acciones, parecen impedir el progreso, la cooperación, la amistad y la comprensión”.

            El Señor Jesús era un catalizador. En su presencia las personas revelaron como eran. Por medio de su conversación, o toque, Él producía cambios por dentro de las personas, sin que Él cambiase para nada, haciendo que la persona se manifestase tal como era. Él hacía que saliese a relucir lo que ya estaba presente en el corazón de la persona. Ella reaccionaba a Jesús según como era. Si la persona era íntegra, Jesús hacía aflorar esta cualidad por su interacción con Él. Si la persona era mezquina, terminaba manifestando su mezquindad en relación con Jesús. Judas es un buen ejemplo. Él siempre había sido amante del dinero más que de las personas. Con Jesús lo manifestó, vendiendo al Amigo por dinero. Nicodemo era una persona pensadora, honesta, espiritual de verdad y consecuente. Por lo tanto, tomó su lugar al lado de Jesús cuando le iba a costar mucho hacerlo. Juan ya era apasionado antes de conocer a Jesús. En su presencia llegó a ser el apóstol del amor. La mujer samaritana manifestó en presencia de Jesús el deseo latente que tenía de conocer al Mesías que ya llevaba en lo profundo de su corazón. Evidenció ser una verdadera buscadora de Dios en espíritu y verdad. La mayoría de los fariseos en presencia de Jesús mostraron ser personas orgullosas, impías, desalmadas, sin amor y sin Dios. La presencia de Jesús hacía que se manifestasen.

            Nosotros también somos catalizadores para bien o para mal, si somos veraces y consecuentes. Entonces, que no nos sorprenda si tenemos experiencias muy buenas con algunas personas, y experiencias muy malas con otras. Pues ellas reaccionan a la presencia de Dios en nosotros. Algunas personas nos odiarán a muerte y harán todo lo que está en su poder para destruir nuestra reputación y a nuestra familia. Otras personas responderán a Jesús en nosotros y serán salvas. Otras buscarán comunión con nosotros, nos defenderán, y podremos servir al Señor juntos. ¡Si no producimos ninguna reacción, tenemos la presencia del Señor en nosotros muy tapada y debemos desatascar nuestro interior! Nadie puede ser neutral cuando es confrontado con Jesús. 

Enviado por el Hno. Mario Caballero 

Tema de Junio

 Participa y comparte el enlace hacia el tema de todo este mes con otros para que se unan a la causa y clamemos juntos al Señor.  Todos los detalles en el Canal, clic en el vínculo siguiente

https://www.ministeriotv.com/video/tema-de-junio-26134

Evento de Junio

 Aquí está el Evento que se llevará a cabo todo el mes de Junio para que participes y compartas a otros, la oración del justo puede mucho y juntos logramos más.  Visita el enlace de abajo

https://www.ministeriotv.com/video/evento-de-junio-26133

Proclama

 






viernes, 2 de junio de 2023




 

Dos proyectos de Dios

 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre” (Génesis 1:26).

Lectura: Apoc. 4:11 y 5:9.

            Leí una frase en el libro de Robert McCheyne que abre perspectivas infinitas para la meditación: “Del mismo modo que se dijo: “Hagamos al hombre”, os podría hacer oír la voz que acordó: “Salvemos al hombre”. Antes del principio de los tiempos la Deidad se reunió en Consejo eterno para determinar en unísono entre el Padre, el Hijo y el Espíritu que cada uno haría su parte para efectuar la creación y la redención del hombre. En nuestra redención tenemos la obra del Padre, quien la diseñó, la obra del Hijo, que la ejecutó, y la obra del Espíritu, que capacitó al Señor Jesús para llevarla a cabo. El texto que sigue presenta las tres Personas de la Deidad obrando en conjunto para efectuar nuestra redención: “Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo” (Heb. 9:14).

Dios desde el principio decidió que el hombre que había creado tenía que ser salvado. No fue un pensamiento posterior, sino uno que pensó antes de crear al hombre. Dios determinó desde el principio crear y redimir al hombre y luego procedió a hacerlo.   Creación y redención forman una unidad. Dios no pensó salvar al hombre después de que hubiera pecado. No pensó: “¡Qué pena que el hombre haya pecado! Ahora tengo que pensar en una manera de salvarlo”. La Redención siempre formaba parte de la Creación. Dios podría haber creado a un hombre ya redimido, pero tuvo un plan mucho más perfecto, a saber, crearlo libre con la opción de amar a Dios o no, con el camino de redención abierto desde la eternidad.

En el consejo eterno entre las Personas de la Deidad intuimos el entusiasmo de los Tres, el amor que los unía, la unidad de propósito, el espíritu de colaboración, su certeza en el éxito y la perfección del plan. Percibimos el amor de Dios Padre hacia su Hijo, su fe en el Hijo, su completa confianza en Él, y su admiración de la perfección de su carácter. Vemos su dependencia en y necesidad del Espíritu, el que no se promociona nunca a sí mismo, pero sin su obra nada se hace. Contaba con la unción, las fuerza, los dones, la dedicación, y capacidad inequívoca del Espíritu para llevarlo a término. Cuánto más lo meditamos, más nos damos cuenta de lo brillante del plan del Padre, la perfección de su diseño inteligente, su sabiduría insondable, y la hermosura de sus caminos. Todo lo que Él concibe es perfecto. Será nuestra tarea eterna cuando estemos en su presencia sondear la sabiduría infinita de Dios en el plan de nuestra salvación.

En el Consejo Eterno percibimos el deleite del Hijo, en su eterna juventud, de realizar la voluntad del Padre. Vemos su gozoso consentimiento a pagar el precio al bajar a la cloaca donde vivía el hombre para elevarlo a su trono. Vemos al bendito Espíritu de Santidad, eficaz, inerrante, presente, siempre al lado del Hijo para capacitarlo y al lado del hombre para elaborar su santificación y hacerlo apto para vivir eternamente con Dios; y sentimos el amor del Padre que pretendía desde el primer momento llenar su Casa de hijos que llevaran la imagen suya, la del Hijo y la del Espíritu, hijos concebidos por su genio y redimidos por su amor.  

Enviado por el Hno. Mario Caballero

jueves, 1 de junio de 2023




 

Evento de Junio

 Con el nuevo mes llega el nuevo Evento donde estaremos orando juntos, pasa la voz y comparte el enlace, gracias.  Visita el Canal siguiendo el enlace a continuación

https://www.ministeriotv.com/video/evento-de-junio-26133


Tema de Junio

 Ya tienes en el Canal el Tema de Junio disponible para ti y que lo compartas, estaremos unidos todo el mes por dicha causa, te esperamos 

https://www.ministeriotv.com/video/tema-de-junio-26134


Cuando Dios nos revela sus caminos

 “Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven, por tanto, me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:4-6).

Lectura: Is. 57:15; Rom. 11:33-36.

            “El justo por su fe vivirá”, y cuanto más justo, menos entenderá el camino por el cual el Señor lo está llevando. El Señor lleva a los suyos por caminos que están más allá de su capacidad de comprender. En el caso de Job, su angustia consistía en no comprender por qué todo esto le había pasado si Dios no lo estaba castigando por su pecado, y no lo estaba haciendo, porque sabía que estaba viviendo una vida recta con la correcta motivación, que temía a Dios de verdad, que se apartaba del mal y amaba al prójimo. Su deleite siempre se había hallado en la presencia de Dios con él y en la bendición de Altísimo sobre su casa y todo lo que tenía. ¿Qué había pasado? ¿Por qué fue interrumpida la bendición de Dios sobre su vida? Él no sabía lo que Satanás había propuesto para destruirlo, ni por qué Dios no lo defendía. No lo entendía, y esto lo atormentaba. Su experiencia no encajaba con su entendimiento de Dios. Sus amigos solo añadían a su sufrimiento, supliendo explicaciones equivocadas y dolorosas.

 

            No entendía nada hasta que Dios le reveló que hay un enemigo personal que trae angustiosa confusión a nuestras mentes, un ser espiritual que nos acusa sin misericordia. Cuando tuvo una revelación de la soberanía y grandeza de Dios, de la perfección de sus caminos por los cuales nos lleva como Guía de ciegos, de su dominio sobre todas las cosas, de su capacidad de controlar y humillar al adversario, de sus razones al permitir todo lo que permite, y de su amor personalizado para con sus siervos, Job se arrepintió en perfecto y santo quebrantamiento a sus pies. ¿De qué se arrepintió? ¿Del pecado? No; de su condición finita, de su incapacidad de entender lo sublime de los caminos de Dios, de su ignorancia, de no saber nada, de su confusión, de ser una criatura de tamaño microscópico delante de un Dios infinito, de ser polvo.

 

            ¿Y qué pasa con tu vida? ¿La comprendes? ¿Te desilusiona? Las piezas del puzle no encajan. No cuadran. ¿Por qué esto? ¿Y por qué lo otro? No lo sabemos y no lo entendemos. Pero cuando estemos con el Señor y Él nos revele todas las cosas, y cómo todo lo que nos pasó fue necesario para el cumplimiento de su gran plan, vamos a maravillarnos delante de su magnificencia con lágrimas y quebrantamiento, en arrepentimiento de nuestra condición finita y de la grandeza de la perfección de su soberanía manifestada en su plan perfecto para cada persona y para el conjunto de la humanidad, y cómo esto encaja con su plan para el cielo y el universo, y nos vamos a maravillar, abrumados de asombro. Fortalecidos por la mano de nuestro Dios para soportar tanta gloria, tanta inteligencia y tanta perfección en todo detalle del maravilloso plan de Dios, y del porqué de lo nuestro y de todo sufrimiento, del porqué del diablo, y de la absoluta necesidad de la Caída del hombre para permitir la revelación de Dios en la Cruz y por medio de la Cruz, nuestros corazones se quebrantarán delante de tanto amor y tanta gloria en la hermosura de nuestro Dios, y lo adoraremos como nunca antes, con pleno conocimiento de causa.  


Enviado por el Hno. Mario Caballero