viernes, 31 de octubre de 2014

El evangelio según...

EL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 




En la primera mitad del evangelio de Mateo, el autor nos ha hablado del Rey y del Reino. Vimos sus orígenes, su ley, su autoridad, la extensión del reino, y la naturaleza del reino que él ofrece. No es de este mundo, no es visible, no tiene trono, palacio, sede; no es político, geográfico o material. Es un organismo vivo y crece en medio de conflictos políticos y religiosos. En la segunda mitad del libro el autor nos revela más acerca de la persona de Jesús y de su reino.

Coloca en el mismo centro de su evangelio la confesión de Pedro: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” (16:15). Pedro habla por todos diciendo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (16:16). De entrada, Jesús había parecido una persona normal, pero hacía milagros y hablaba como nadie jamás había hablado. ¿Quién era realmente? Para un judío, decir que un hombre era el Hijo de Dios era blasfemia. Dios mismo les había revelado su verdadera identidad. Ya que saben que el Hijo de David (el Mesías, el Rey), es también el Hijo de Dios, Jesús cambia su enfoque y empieza a enseñarles la necesidad de su muerte, que el camino al trono pasa forzosamente por la cruz, porque el Rey es también el Salvador. Han tardado 16 capítulos en saber quién es y ahora van a necesitar aún más tiempo para comprender el por qué de la cruz: “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos era le era necesario ir a Jerusalén y padecer… y ser muerto, y resucitar el tercer día” (16: 21). Pedro está horrorizado. Le tomó aparte e intentó convencerle que no hiciese tal disparate, al cual Jesús contestó: “¡Quítate de delante de mí, Satanás!”. Ya había rechazado la tentación de esquivar la cruz al principio de su ministerio y reconocía su origen satánico (Mat. 4).

Montar un reino sin la cruz no solucionaría el problema del hombre el cual no es su gobierno, sino su corazón. Para que el corazón sea transformado, hace falta que entre el Espíritu Santo, pero él no entra un corazón sucio. Para que sea limpio hace falta la sangre de un Salvador, y para que la sangre sea eficaz, tiene que ser divina. Esto es lo que los discípulos tardarían tiempo en comprender. Para el judío leyendo el evangelio de Mateo por primera vez, es blasfemia que un hombre pretenda ser el Hijo de Dios y que muera maldito, crucificado; esto ya es escandaloso. ¡Cuánto cuesta creer!
Ya que los discípulos saben quién es Jesús (16:16), el Padre lo confirma en la transfiguración (17:2). Allí Jesús aparece en toda su gloria y la Voz del Cielo le señala como su Hijo. Juntamente con Jesús están Moisés y Elías representando la ley y los profetas y el Padre muestra que Jesús es superior a ambos: “A él oíd” (17:5).

En el capítulo siguiente Mateo nos presenta qué clase de reino Jesús vino a ofrecer: es un reino de humildad (18:1, 4), en que se recibe al hermano, hay buenas relaciones, no se menosprecie a nadie, se busca la restauración del perdido, y se perdona al que ofende. Es un reino de humildad, perdón y amor. Todo el mundo va a querer esta clase de reino, ¿no? En absoluto. Lo van a rechazar. Los fariseos no lo quieren (19:1-12); los ricos no lo quieren (19:21); admite gentiles, por lo tanto, lo judíos no lo quieren (20:1-16); ¡y tampoco lo quieren los mismos discípulos! ¡Ellos quieren la clase de reino en que unos de ellos es superior a los demás! (20:20-28). La religión judía no lo quiere tampoco. Quiere mantener la religión como un negocio (21:12-17). Jesús sube a Jerusalén como Rey humilde montado en un burro y la gente hace la pregunta: “¿Quién es éste?” La respuesta es que es un profeta de Galilea (21:10,11). ¿Sí? ¿Solo? Esta es la pregunta del millón que cada persona en este mundo tendrá que contestar.  

Por David Burt

jueves, 30 de octubre de 2014

Dios no tiene nietos

DIOS NO TIENE NIETOS


“Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos” (Gen. 48:5).


            Este texto nos viene del lecho de muerte de Jacob. José y sus dos hijos, Manasés y Efraín están con él para oír sus últimas palabras. Jacob les recuenta su testimonio acerca de cómo Dios le buscó cuando huía de su hermano: “Y dijo a José: el Dios Omnipotente me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo, y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré  te pondré por estirpe de naciones; y daré esa tierra a tu descendencia después de ti por heredad perpetua” (v. 3, 4).  Jacob creó la promesa, la ha creído toda su vida, y ahora está haciendo sus hijos participes de ella. Ellos heredarán las bendiciones que Dios prometió a Jacob.


            Jacob está a punto de dar la bendición paternal y patriarcal a sus 12 hijos, pero antes, hace una cosa. Adopta a los dos hijos de José como suyos. Ya no van a ser los nietos de Israel, pues, Jacob es Israel, sino hijos de Israel, el pueblo de Dios, herederos de la promesa. El hecho es que todos los hijos nacidos de los hijos de Jacob no se llamen nietos de Israel, sino hijos de Israel. No son nietos y bis nietos y bis, bis nietos, sino hijos, hijos de Israel. Toda la nación son hijos de Israel.


            Es todo por gracia. La iniciativa salió de Jacob, no de Manasés y Efraín. Vimos el orden divino en 1 Pedro 1:2: “Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo”. Hemos sido elegidos por Dios para obedecer el evangelio y ser limpiados con la Sangre de Cristo e incorporados en su familia, para ser heridores de la promesa, la misma que Dios dio a Abraham, Isaac y Jacob, la de heredar La Tierra Prometida. Esta es la bendición que queremos para nuestros hijos, pero no es automático. No pasa por la línea de nuestra sangre, tiene que ser un acto soberano de elección de parte de Dios. Venimos a Él con nuestros hijos como vino José con los suyos para ser bendecidos, y la oración de nuestro corazón es que Dios cumpla en nuestra experiencia lo que hizo aquel día cuando Jacob escogió a sus nietos para ser sus hijos, es decir, pedimos que Dios escoja a nuestros hijos para ser sus hijos. Que los adopte para formar parte de su familia, los hijos espirituales de Abraham, la familia de Dios.



            Esta es nuestra petición humilde en base a lo que vemos aquí en las Escrituras y lo recibimos por fe, como el Señor nos enseñó a hacer con las cosas que pedimos según su voluntad. Y en esto descansamos. Así sea.        

Por David Burt

martes, 28 de octubre de 2014

Mas de ti




Necesitamos Dios nos llene de Él más y más
que su Espíritu Santo nos sature y llene
Dios no tiene recursos límitados
El quiere bendecirnos
dígamosle hoy anhelo, necesito, deseo, quiero
Mas de ti


Joel 2.28-29
28. Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

29. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.



lunes, 27 de octubre de 2014

La sumisión

LA SUMISIÓN

Pensamientos

— El hijo de Dios no está solamente gozoso por su perdón; sino que se siente gozoso de hacer la voluntad del Padre. Éste era el gozo de Cristo.
Hacemos la voluntad de Cristo, no para ser salvos, sino porque lo somos. Los levitas servían en el tabernáculo, no para llegar a ser levitas, sino porque lo eran, en virtud del privilegio que Dios les había otorgado.

— Dios nos da bastante luz para discernir su voluntad, luego espera que le obedezcamos. Cuando hemos obedecido, nos hace ver las consecuencias. Pero es necesario obedecer a Dios, y Él se reserva el hecho de hacernos pasar el mar Rojo, como si no hubiera mar.

— No temamos obedecer la voluntad de Dios. Es necesario no retroceder jamás ante las consecuencias de esta voluntad.

— El obedecer nos acerca a Dios y nos pone así en la luz. La obediencia nos hace inteligentes.

— Por la obediencia, un Hombre venció a Satanás. ¡Qué ejemplo para nosotros!
Cuando la voluntad de Dios nos es revelada, podemos seguir adelante con una perfecta certidumbre (Juan 11:6-8). Dios está allí, si solamente obedecemos. Lo más perjudicial es dejarnos dirigir por nuestra propia voluntad. En el desierto, Israel no sabía a donde iba, pero marchaba sin dudar, siguiendo la dirección indicada por la nube. Las circunstancias no tienen ningún poder sobre el fiel que hace la voluntad de Dios en toda circunstancia, y no tiene otra regla. ¿Cómo podía Israel encontrar su camino, de día o de noche, en un desierto donde no había camino?

Las circunstancias no tenían valor; le era necesario prestar atención a la nube. Obedecer a Dios es más importante que todo lo demás. Prestando atención a Él, uno es capaz de marchar, cada vez que la nube se levanta. Es necesario hacerlo en los detalles de la vida cotidiana. Si no estamos atentos a la nube cuando todo es fácil, no la discerniremos en las dificultades.

— Un creyente ignorante pero fiel, está más avanzado que aquellos que, conociendo más de la verdad, son infieles. Podemos sentir gozo al oír la Palabra; pero este gozo no tiene valor si la Palabra no se hace realidad en nosotros y si no solemos tener una comunión con el Señor. Podemos estar gozosos de saber que Cristo es nuestro Pastor, pero ¿de qué sirve si no le seguimos?

"J.N. Darby".

viernes, 24 de octubre de 2014

Mas y más como Jesús


 MÁS Y MÁS COMO JESÚS



 "Y al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían que la piel de su
 rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a poner el velo sobre su rostro,
 hasta que entraba a hablar con Dios" (Éxodo 34:35). El rostro de una persona
 es la expresión externa de lo que está en su corazón. Cuando la revelación
 de la gloria de Dios se hizo real a Moisés, ¡su misma mirada cambió!

 Pablo testificó: "Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre
 de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo
 le predicase..." (Gálatas 1:15-16).

 Pablo estaba diciendo: "Tengo dentro de mí mucho más que algo de doctrina que
 alguien planteó, más que un simple conocimiento intelectual de Cristo. Tengo
 una revelación de quién es Cristo, una revelación de Su gracia, misericordia
 y amor. Y esta revelación se ha convertido en la fuente misma de todo lo que
 soy y hago. ¡Es la esencia misma de mi vida!"

 La revelación de la gloria de Dios es, en verdad, maravillosa. Sin embargo,
muchos han convertido esa misma revelación en una licencia para pecar. Judas
 describe a las personas que "convierten en libertinaje la gracia de nuestro
 Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo" (Judas
 4).

 Según Pablo, estas personas pecan "para que la gracia abunde" (Romanos 6:1).
 Ellos están diciendo, en esencia: "Si Dios ama el expresarse a través de la
 misericordia y el perdón, entonces yo voy a darle todas las oportunidades. Voy
 a pecar y dejar que me siga amando, para que la gracia fluya. ¡Qué testimonio
 al mundo será eso! Seré el objetivo de todo ese amor que desciende del
 cielo".

 Tales personas son fáciles de detectar. Su semblante los delata. Isaías
 habló de israelitas que "han sido contra Jehová para irritar los ojos de su
 majestad. La apariencia de sus rostros testifica contra ellos" (Isaías 3:8-9).
 El profeta estaba diciendo: "Sus pecados testifican contra ustedes en su propia
 apariencia. Lo que está en sus corazones va a revelarse en sus rostros".

 Por otro lado, incluso el más duro de los pecadores puede decir que has
 "estado con Jesús" ¿Cómo se dan cuenta? ¡Ellos te ven como alguien
 distinto! Dicen: "Tú eres diferente. Te conduces con una humilde seguridad y
 nada de ti parece oculto. No tienes secretos y no pareces llevar ningún rencor
 o amargura. Si no fuera así, lo sabría. ¡Tu vida es un libro abierto!"
 El pecado, sin embargo, lleva cierta apariencia. Ninguna sonrisa lo puede
 encubrir y su voz tiene el sonido del vacío, el eco de un metal que resuena,
 de un címbalo que retiñe.

 Aquellos que se han apropiado de la gloria de Dios están siendo cambiados
 todos los días. ¡Su semblante se está volviendo más y más como el de
 Jesús!

Por David Wilkerson

jueves, 23 de octubre de 2014

Buenas Obras

BUENAS OBRAS 

“Sea puesta en la lista sólo la viuda… que haya sido esposa de un solo marido [o “fiel a su marido” (NVI)], que tenga buen testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra” (1 Tim. 5:9, 10).

Este  texto da mucho se sí. Es toda una enseñanza acerca de lo que Dios espera de nosotras, de lo que Él considera una vida bien llevada y el ministerio apropiado de la mujer.  Pone el énfasis en el hogar. Su ministerio está centrado en su casa, en su relación con su marido, en la crianza de hijos, en la hospitalidad, en mostrar compasión a los afligidos, y la práctica de toda buena obra. La hospitalidad no se refiere a invitar a amigos a casa, sino a personas que necesitan dónde hospedarse en aquellos tiempos de viajes misioneros y de persecución. Muchas veces eran creyentes desconocidos que necesitaban alojamiento. Hoy día esto incluye a gente recién llegada a la iglesia, conferenciantes de fuera que tienen ministerio en la iglesia, viudas o gente sola de la iglesia que necesita comunión con otros creyentes.

La iglesia primitiva ponía mucho énfasis en las buenas obras. Éstas se pueden definir como obras de caridad, misericordia, de ayuda a personas necesitadas, enfermos, gente que sufre, personas solas, tristes,  pobres, marginadas, o en cualquier dificultad. El creyente no solo ora por ellos, esto es necesario, sino que también les ayuda: “Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tiene necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?”  (Santiago 2:15, 16). Otra obra de caridad es dar dinero a organizaciones benéficas y misiones que predican el evangelio y atienden a las necesidades de la gente. Hay muchas organizaciones cristianas que están haciendo trabajos humanitarios muy hermosas y si colaboramos con ellos, estamos haciendo buenas obras.


Hay otras cosas que hacemos los creyentes que son necesarias y provechas, pero no son precisamente buenas obras, y no las sustituyen, como, por ejemplo, asistir a los cultos de la iglesia, cantar en el grupo de alabanza o ir a estudios bíblicos o reuniones de oración. Estos últimos nos preparan y capacitan para realizar las buenas obras, pero no son buenas obras en sí que otras personas, al verlas, pueden “glorificar a nuestro Padre que está en los cielos”.

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación… enseñándonos que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este sigo sobria, justa y piadosamente, aguardando al esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:11-14). ¡Que así seamos!

David Burt



martes, 21 de octubre de 2014

Anoche llegastes tarde

El milagro de la vida
proviene de Dios quien la otorga
No venimos conociendo todo, hay decisiones desacertadas
momentos de angustia, confusión
Dios es real, todo conoce es Omniciente
El es la sabiduría
si le buscamos y permanecemos en Él
nuestros caminos seran rectos, traeran paz al alma
y tendremos decisiones acertadas dirigidas en la sabiduría de Dios
Ven no tardes, te llama el Señor

Joel 2:13 Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.




lunes, 20 de octubre de 2014

Durmiendo con ...

DURMIENDO ENTRE LEONES


Puede ser que nos hayamos esforzado, que hiciéramos todo bien, que guardemos los mandamientos, sirvamos a nuestro prójimo, realicemos nuestro trabajo con diligencia, seamos las mejores personas que podríamos ser; nos podemos equivocar pero pedimos perdón, restituimos el mal hecho y seguimos  adelante, procurando no volver a cometer los mismos errores. Sin embargo,  sin importar lo buenos que podemos ser, existen momentos en los que nos toca dormir en medio de leones, no porque hayamos hecho algo malo, sino por una injusticia, por la envidia, las calumnias o los celos de los demás.

Daniel era un hombre capaz, fiel, honrado, responsable, confiable, sin faltas. Fue elegido como uno de los tres administradores del reino de Babilonia. Sus características y vida intachable no eran del agrado de los otros supervisores,  y por mucho que buscaban no encontraban nada de qué acusarlo.  Por lo que hicieron que el rey firmara un decreto por el que todo aquel que orara, dentro de un periodo de treinta días,  fuera arrojado al foso de los leones.

Cuando Daniel escuchó la noticia fue a su casa a orar y no lo hizo de escondidas, sino que con las ventanas abiertas, como de costumbre, oraba tres veces al día.  Viendo esto, los funcionarios fueron ante el rey y le recordaron el decreto que había firmado y por más que el soberano buscó cómo salvar a Daniel no encontró una salida. Así que mandaron a apresar a Daniel y que lo arrojaran al foso de los leones y el rey le dijo: “Que tu Dios, a quien sirves tan fielmente, te rescate”. Luego, el rey regresó  al palacio y pasó toda la noche en ayuno, rechazó sus entretenimientos habituales y no pudo dormir toda la noche. Al día siguiente, muy temprano, el rey fue rápidamente al foso de los leones y gritó: “¡Daniel, siervo del Dios viviente! ¿Pudo tu Dios, a quien sirves tan fielmente, rescatarte de los leones?”

Para su sorpresa, Daniel respondió: “¡Qué viva el rey!  Mi Dios envió a su ángel para cerrarles la boca a los leones, a fin de que no me hicieran daño, porque fui declarado inocente ante Dios y no he hecho nada malo en contra de usted, su Majestad”.
Lo mismo sucede en nuestras vidas, familiares, amigos e incluso jefes, pueden tratar de salvarnos de la trampa en la que caímos pero hay momentos en los que debemos depender de Dios totalmente y pasar una noche en el foso de los leones.
Recuerda que sin importar cuántos leones te están rodeando, lo feroces que luzcan o si tu noche parece eterna, Dios siempre mandará un ángel para que cierre la boca de los leones y cuando amanezca, te sacará de ese foso sano y salvo. Y no sólo eso, sino que tu vida será un ejemplo vivo de la fidelidad, la misericordia y el amor de Dios, prosperarás aún más y verás cómo Dios hace justicia a tu favor.

“Pues el Señor es justo y ama la justicia; los íntegros verán su rostro”. Salmos 11:7
A veces con la desesperación y la angustia por nuestra situación, pensamos que Dios nos ha olvidado y que es injusto, pero Él permite que pasemos estas pruebas porque tiene un propósito para nuestras vidas y su justicia siempre prevalece.

Dios puede permitir que duermas entre leones, pero nunca permitirá que te hagan un solo rasguño.

Por CVC La Voz
















sólo rasguño.

viernes, 17 de octubre de 2014

El Señor tenía un hombre

EL SEÑOR TENÍA UN HOMBRE


 Fueron tiempos difíciles en Israel cuando la inmoralidad, la apostasía y
 reincidencia en el pecado estaban desenfrenadas en la tierra. En ese tiempo, el
 arca no estaba en Israel. Elí, el sumo sacerdote de la nación, era perezoso y
 complaciente, permitiendo a sus hijos corromper el sacerdocio. Bajo su
 liderazgo, el adulterio y la fornicación estaban desenfrenados en el templo.
 Pero Elí estaba tan acostumbrado a su vida de comodidad, que no hacía nada
 para detenerlos.

 En un momento dado el Señor escribió la palabra “Icabod” (que significa
 “El Espíritu del Señor ha partido”) sobre todo el sistema religioso. Una
 vez más, las fuerzas satánicas se habían levantado con gran poder, y al ojo
 natural, la obra de Dios había perdido tanto terreno, que las probabilidades
 de recuperarse parecían imposibles.

 Pero el Señor tenía un hombre listo todo el tiempo: un pequeño niño llamado
 Samuel. Mientras todos los ministros alrededor de él se entregaban a la
 fornicación y la glotonería, Samuel estaba aprendiendo a oír la voz de Dios.
 Y mientras él tenía más y más intimidad con el Señor, el Espíritu Santo lo
 llenaba con una palabra profética. ¡Él llegó a ser un testimonio, una prueba
 viviente del poder de Dios!

 La escritura dice que mientras Samuel crecía, ninguna de sus palabras cayó a
 la tierra, lo que significa que él consistentemente hablaba con poder y
 autoridad. Y debido a su autoridad piadosa, ninguna nación pudo alzar una mano
 contra Israel por más de cuarenta años.

 “Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna
 de sus palabras. Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel
 era fiel profeta de Jehová. Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque
 Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová”. (1 Samuel
 3:19-21)

 Una vez más, el Señor levantó a un solo hombre como testimonio a una nación
 entera. Dios no necesitó ningún ejército, ninguna organización humana,
 ninguna “cosa nueva.” ¡Todo lo que necesitó fue un hombre justo, alguien
 cuyo ministerio estaba comprometido totalmente a Sus santos caminos!

Por  David Wilkerson


jueves, 16 de octubre de 2014

Cree en su Palabra

 CREE EN SU PALABRA


 Si te preguntas por qué sigues cayendo, por qué continúas sintiéndote
 débil e impotente, haciendo precisamente lo que odias, puede ser porque no has
 confiado completamente en las promesas gloriosas de Dios.

 Dios hizo muchas promesas a Abraham, promesas de ser su escudo y su galardón,
 de derrotar a todos sus enemigos, e incluso de hacer milagros en favor de él,
 tal como darle un hijo en su vejez. Abraham creyó estas promesas y Dios dijo
 que su fe le fue contada por justicia.

 Igualmente, en el momento en que renunciamos a luchar contra nuestros enemigos
 espirituales en nuestras propias fuerzas y empezamos a establecer en nuestro
 corazón que Dios es capaz de lograr todo lo que promete, veremos el comienzo
 de nuestra justicia.

 Dios nos ayuda enviando a Su propio Espíritu para morar en nuestro corazón.
 El Espíritu Santo es el poder de Dios y tal poder le declara la guerra a todos
 los poderes demoníacos: "El del Espíritu es [lucha] contra la carne" (Gálatas
 5:17).

 El Espíritu declara: "Ésta es ahora Mi morada, diablo. Tú ya no gobiernas
 aquí y tú batalla ya no es contra Mi hijo. Ahora te enfrentas a Mí y Yo voy
 a frustrar tus planes y voy a luchar contra ti en todos los frentes. Este hijo
 es ahora ¡el templo del Espíritu Santo!".

 Andar en el Espíritu no es complicado. Es simplemente creer lo que Dios ha
 dicho: "Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne"
 (versículo 16). En pocas palabras, "¡Confía en el Espíritu Santo, cree en
 su compromiso de asumir tu causa y camina en el poder de Su promesa de luchar
 por ti!"

 La Palabra de Dios nos da una promesa acorazada que es una cura segura para
 todas las angustias mentales:

 "Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras
 inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo,
 y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el
 corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de
 vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis
 preceptos, y los pongáis por obra" (Ezequiel 36:25-27).

 ¿Ves lo que Dios está diciendo? ¡Su Espíritu hace todo el trabajo en ti!
> Él te limpiará y te dará un nuevo corazón y entonces te llevará a la
 obediencia. Tu parte es creer que Él mantendrá Su palabra, ¡con una fe
 inquebrantable!

Confía en las manos de Dios Todopoderoso tus problemas, tu futuro, tu vida y
tus pecados.

Por David Wilkerson

martes, 14 de octubre de 2014

La forma de mi corazón



Jeremías 17:9 y 10  Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 
Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. 

Gracias Dios por que cuando ni yo se que quiero
Tu sabes lo que es mejor para mí
tus pensamientos son excelsos más altos que los míos
y tus planes son de bien y bendición a mi vida
Tu que conoces todo lo más profundo de mi ser
transforma mi vivir, moldea mi corazón, no quiero ser igual
moldéalo en Ti, Señor




lunes, 13 de octubre de 2014

El amor se va

El amor se va


El amor se va por varias opciones, una de ellas es cuando la otra persona no pone de su parte, tu haces todo lo que humanamente puedes hacer, aceptas a esa persona con sus virtudes y defectos, pero a veces uno no sabe que lleva el paquete de noviazgo, a veces no sale el noviazgo como uno quisiera.
Uno pone de su parte pero a veces esa persona no se da cuenta de las cosas que su pareja hace por el o por ella, cuando el o ella opta por terminar porque el o ella lo único que hace es lastimar y dañar es mejor optar por el adiós, aunque uno quiera a esa persona con toda el alma.
Pero a veces esa persona hasta que ve perdido se da cuenta de lo que perdió. Hay que ponernos a pensar de lo mucho que esa persona vale, aceptarla, entenderla, poner uno de su parte para que esa relación sea duradera y no permitir que otras personas se involucren, luchar por lo que queremos y amamos. Siempre escuchar y aprender de los errores.
La vida no se acaba por terminar una relación, al contrario, eso nos ayuda a madurar y a elegir bien con la persona que uno quiere estar, y si llegara ese adiós hay que tomarlo con madurez, duele si, pero uno aprende de eso. Y pedirle a Dios fuerzas para que nos ayude a salir adelante.
Eso me pasó a mi, hay que tomarlo con madurez y aceptar que cuando la otra persona no le pone interés hay que dejarla ir, seguir nuestro camino y pedirle a Dios fuerza y que nos ponga en nuestro camino a la persona indicada con la que vamos hacer feliz para toda la vida

Por Giovanna





viernes, 10 de octubre de 2014

En la hora mas oscura

EN LA HORA MAS OSCURA

 Considera la grave situación de Israel en Egipto. La nación de Dios estaba en
 ruina increíble, con una apostasía extendida. Satanás tenía a Israel bajo su
 talón, manipulando los poderes políticos de aquellos días para hacer leyes
 contra ellos y perseguirlos. El enemigo estaba ridiculizando y burlándose del
 testimonio de Dios en la tierra.

 Era una hora oscura en la historia de Israel y en el pueblo crecía el
 desánimo al pasar el tiempo. Comenzaron a caer en pecado, entregándose a los
 placeres y la sensualidad de Egipto. La idolatría y la fornicación llegaron a
 ser desenfrenadas. La situación de Israel parecía sin esperanza y la fe de la
 nación estaba muriendo lentamente.

 ¿Cuál fue la respuesta de Dios a este poder creciente de la oscuridad?
 ¿Instigó a los imperios circundantes para actuar como Su vara en contra de
 Egipto? ¿Incitó una guerra civil entre los egipcios? ¿Envió ángeles
 vengadores? No, Dios no hizo nada de eso. ¡Tenía un plan totalmente diferente
 y puso su mano sobre un solo hombre, levantando a Moisés!

 “Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia.
 Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras.
 Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en
 misericordia”(Salmo 103:6-8)
 Moisés era un hombre de oración, totalmente dedicado a Dios. Dijo no a los
 placeres, comodidades y tentaciones de Egipto, viviendo en cambio bajo la guía
 total del Espíritu Santo. No tenía ninguna agenda o ambición propia. Se
 despojó de toda su habilidad humana, confiando en el gran YO SOY como su sola
 provisión y recurso, y volvió del lugar santo, con una visión personal de la
 santidad de Dios.

Así que, en la hora más oscura de la historia de Israel, cuando parecía que
 el pueblo de Dios sucumbiría al enemigo, el Señor levantó a un hombre que
 actuaría como un testimonio en medio de todo esto. Y este hombre derrumbó una
 nación entera mientras levantaba otra. ¡Dios lo hizo todo a través de un
 hombre! 

Por David Wilkerson

jueves, 9 de octubre de 2014

La arañita

La arañita

Cuenta una historia, que una vez un hombre era perseguido por varios forajidos que querían matarlo, en su huída alcanzó a ver una cueva en la que decidió refugiarse. Los malhechores empezaron a buscarlo por otras cuevas y viendo que cada vez se acercaban más elevó una oración a Dios de la siguiente manera: Dios todopoderoso, haz que dos ángeles bajen y tapen la entrada para que no entren a matarme.En ese momento escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que él se encontraba, y vio que apareció una arañita que en la entrada comenzó a tejer una telaraña.

El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiado: Señor, te pedí ángeles, no una araña. Y continuó: Señor, por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme. Abrió los ojos esperando ver un muro tapando la entrada, pero vio una laboriosa arañita tejiendo su telaraña.


Los bandidos que lo perseguían se encontraban justo en la cueva de al lado así que el hombre asumió una actitud de resignación pensando que no había manera de escapar de la muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva en la que se encontraba el hombre ya la arañita había tapado toda la entrada, así que cuando uno de los forajidos quiso entrar a la cueva el otro le contestó: – No, aquí no entres, ¿No ves que hasta hay telarañas?, se ve que hace mucho tiempo que nadie entra en esta cueva.

Dios sabe bien cuáles son nuestros problemas y nos dará la salida oportuna, Él sabe lo que es mejor para nosotros.

Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis Mateo 21:22. No te angusties, si pediste con fe, Dios responderá tu oración. Puede ser que la respuesta no llegue de la forma que esperas pero llegará, puedes estar seguro.

Autor desconocido

martes, 7 de octubre de 2014

Siempre llego a tiempo


Yo soy tu Dios
no me adelanto ni me atraso
YO siempre llego a tiempo
No cuando quieres tu
No cuando otros lo deseen
Yo llego en el momento preciso
y siempre se hace Mi Voluntad
Por tanto no temas YO SOY
Jesus nombre sobre todo nombre




lunes, 6 de octubre de 2014

Cuando menos lo esperes...

Cuando menos lo esperes…

Delivering a Parcel
Si eres de las personas que compra por internet, en más de una ocasión te puede haber ocurrido que compraste algo y demoró y demoró tanto en llegar, que cuando finalmente estuvo en tus manos casi habías olvidado el aspecto que tenía, y lo que es peor, porqué lo querías. A las mujeres nos pasa con la ropa o los zapatos, a veces olvidamos lo que tenemos en nuestro closet y cuando encontramos algo que habíamos olvidado, nos produce una alegría inclasificable.
Actualmente espero que me llegue un libro de una buena amiga del extranjero, es muy posible que cuando menos lo espere, ese libro llegue a mis manos, y es que parece que así funciona la lógica, cuando no esperamos algo o a alguien, esto llega a nuestra vida para quedarse y sorprendernos.
Sobre esto último he tenido varias experiencias durante lo que llevamos de año 2013. Han existido cosas que yo he deseado profundamente a lo largo de mi vida, algunas han ocurrido rápidamente y otras han demorado meses y años, incluso yo misma las había olvidado. No es que hayan dejado de importarme o de quererlas, es que con el paso del tiempo se fueron sumando nuevas y así, las peticiones de mi corazón se fueron renovando.
Hay alguien que tiene todo apuntado y agendado para nosotros, a Él no se le escapa detalle y nos da aquello que anhelamos no cuando nosotros queremos, sino cuando estamos preparados para recibirlo. Su nombre es Cristo y en Él se cumplen todos nuestros sueños. Y es maravilloso cómo ocurre…es como en las películas de suspenso, cuando por donde uno menos se imagina aparece el sospechoso y damos un brinco en el asiento, así mismo ocurre con las sorpresas de Dios, cuando tú pensabas que Él se había olvidado, es más, cuando hasta tú mismo te habías olvidado, se cumple el tiempo de Él para tu vida y recibes lo que tanto añoraste.
No estoy escribiendo de lo que me contaron o de lo que he visto, estoy escribiendo sobre lo que viví y vivo, sobre todo durante estos últimos días. Cosas que hace 7 años, 10 años pedí en oración clamando a Dios, hoy las he visto cumplirse de maneras aún más sorprendentes a lo que yo había imaginado. Cuando yo lo había olvidado, Dios consideró que estaba preparada para una sorpresa así.

Y tú ¿cuántas sorpresas estás esperando? ¡Espera sin esperar y cuando estés listo/a llegará a revolucionar tu vida!



Autora: Poly Toro













viernes, 3 de octubre de 2014

Huesos muy... secos

HUESOS MUY SECOS


En la visión de Ezequiel 37, Dios llevó al profeta a un valle lleno de huesos
 secos. "La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de
 Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Y me hizo
 pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran
 muchísimos…y…secos en gran manera" (Ezequiel 37:1-2). ¡Qué horrible
 escena! Una vasta extensión llena de esqueletos hasta donde Ezequiel podía
 alcanzar a ver.

Quizás tú, como Ezequiel, te has preguntado: "Dios, todo lo que veo delante
 de mí son cosas difíciles. ¿Por qué me llevas a través de este valle
 oscuro? "Se debe a que en el valle de los huesos secos, no hay otra fuente de
 vida. En ese lugar no tenemos ni aliento, ni poder, ni fuerza propia. El valle
 de muerte nos lleva a un lugar de dependencia total. En año dos mil trece fue
 uno de los años más duros de mi vida, sin embargo, mirando hacia atrás, doy
 gracias a Dios por cada momento de ese año. En medio de todo de los huesos
 secos de mi vida, veo que Dios había orquestado un lugar en donde mi vida
 terminaba y la Suya comenzaba.

 El valle de los huesos secos en la visión de Ezequiel nos revela dos cosas:

 Primero, representa la condición del pueblo de Dios. Yo amo a la Iglesia de
 Cristo, nunca habré estudiado lo suficiente sobre ella, ni habré orado lo
 suficiente por ella. Es la mayor vasija de Dios en la tierra para expresar Su
 naturaleza y mostrar Su poder. Pero también tengo una carga, porque hoy en
 día, muchas iglesias están llenas de huesos secos. Esto no es una crítica,
 es una realidad. Como cristianos, podemos secarnos antes de darnos
 cuenta. Jesús lo expresó de esta manera: "Pero tengo contra ti, que has
dejado tu primer amor" (Apocalipsis 2:4). Podemos hacer toda la dinámica, y
 aun así no tener nada de vida en el interior.

 Lo segundo que veo revelado en la visión de Ezequiel de los huesos secos es
 nuestra cultura. Hubo un tiempo en que éramos una nación que honraba a Dios.
El setenta por ciento de los estadounidenses alguna vez profesó a Cristo y
asistió a la iglesia. Las últimas estadísticas muestran que dicha cifra es
 ahora sólo el ocho por ciento. ¡Estamos viviendo en medio de tinieblas
 espirituales, habitamos en un valle de huesos secos!
 ¿Cómo puede, una iglesia de huesos secos, una iglesia tibia, que no tiene
 vida ni oración, hablarle a una cultura de huesos secos? No puede suceder a
 menos que nuestros espíritus sean vivificados, despertados por el Espíritu
 Santo.

Por  Gary Wilkerson

jueves, 2 de octubre de 2014

CasaNueva, Vida Nueva ,Muerte VIeja

Casa nueva, Vida Nueva, Muerte Vieja

En la casa todo era alegría, festejo y felicidad. La casa estaba recién construida, y la familia se había mudado hacía apenas tres horas. Además del festejo por la casa nueva, se brindaba por la felicidad de una pareja de recién casados.
Así mismo, en el jet de fabricación británica, todo era festejo y alegría también. El avión estaba recién reparado, y volvía a la casa de su dueño, el magnate liberiano Hawker Siddeley. El ingeniero de vuelo, Joseph Dovillie, inglés de cuarenta y un años de edad, se sentía feliz también.
Pero la tragedia los envolvió a todos. El avión falló a poco del despegue. Se vino a tierra y chocó contra la casa. Diecisiete personas murieron en el accidente, entre ellos la pareja de recién casados. La casa y el avión se incendiaron y quedaron reducidos a cenizas. Todo esto ocurrió en Khartoum, Sudán, en abril de 1983.
Hay tragedias de la vida real que parece que fueran pura fantasía. Llegan a ser una acumulación de hechos y de circunstancias que parecen más propios de una película de horror que de la vida que todos suponemos debiera ser tranquila, feliz y ordenada.
He aquí toda una familia que celebra una doble felicidad, natural en cualquier familia: una casa nueva, recién comprada, y una pareja nueva, recién casada. Y he aquí un avión jet ultramoderno, que despega airoso del aeropuerto, para realizar un viaje que se supone es de placer.
Pero en cuestión de minutos: la caída del avión, el impacto en la casa, el incendio que estalla pavoroso, y ambos eventos felices que se convierten en escenas de horror y de espanto. De la felicidad más intensa se pasa, en un momento, a la desgracia, la ruina y la muerte.
¿Qué conclusión podemos sacar de esto? Una conclusión tan vieja como el hombre mismo: la muerte acecha a cada paso; por lo tanto, siempre hay que estar preparado. Hoy estamos vivos, sanos, bien provistos y felices. Mañana podemos estar enfermos, agónicos, arruinados o muertos.
¿Cuál es la actitud que nos conviene adoptar ante esta fragilidad e inseguridad de la vida humana? Estar preparados para cualquier eventualidad. Y como el Único que nos promete seguridad permanente y vida eterna es Cristo, entonces hoy, en este momento mismo, cuando el bienestar nos rodea —hoy y no mañana— más vale que recibamos a Cristo como Señor y Salvador.
Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios El Dios de nuestra salvación. Salmo 68:19

Por Giovanna

miércoles, 1 de octubre de 2014

Caja de Huevos

Caja de Huevos
Algunos chicos se habían empezado a dar cuenta que Jorge era diferente. “Quizá debiera haber insistido más con los padres, para que lo enviaran a una escuela especial” pensó la maestra para sí misma.
“Para la próxima clase” dijo la maestra a los chicos del tercer grado, “por favor, traigan en una caja de huevos, algo que represente a la Pascua”.
Al día siguiente, los alumnos llevaron las cajitas de cartón y las dejaron en el escritorio de la maestra. Cuando las acomodaron, ella les dijo que no hacía falta saber quién había traído cada cosa. Secretamente, buscaba proteger a Jorge, quien podría haber estado límitado en la tarea.
Abrió la primera caja. Y salió una mariposa! “Esa es mía!” gritó María. “¡Qué buena idea!” dijo la maestra, ante la carita feliz de la alumna.
“Que hay en la segunda caja?” Era una pequeña piedra recubierta de musgo. “Esa es mía”, dijo Tomás. “Sí, el musgo representa nueva vida” dijo ella, “muy original, Tomás”.

La tercera caja estaba vacía. La dio vuelta y la sacudió. Algunos alumnos se reían. Ella buscó la siguiente, pero Jorge la interrumpió, diciendo “Es mía, es mía!”.
“Si, Jorge, gracias. Pero está vacía…”  “Si, dijo él, el día de Pascua la tumba estaba vacía, y eso nos dió una vida nueva a todos nosotros”.  

 Unas semanas después Jorge murió repentinamente, de un tumor cerebral.

En su ataúd, sus compañeros de clase pusieron veinte cajitas, todas vacías, recordando así como Jorge había entendido el significado de la verdadera Vida.!
Juan 11:25,26

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque este muerto vivirá.




2 Corintios 5:15
Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.



Dominio Público

Felicidades en Octubre

Muchas felicidades a todos los cumpleañeros, que tengan un día maravilloso, lleno de alegrías, sorpresas, amor y sobre todo en la paz y bendición del Señor que les permite contarlos y celebrarlo. Felicidades!


Consagración Octubre

Biblia, oración y ayuno, invitado a consagración días miércoles 1, 8, 15, 22 y 29 de octubre.  Puedes hacernos llegar tus peticiones de oración para que otros hermanos e intercesores nos unamos en clamor, usando la forma de peticiones en el portal ministerial o directo al email. Dios nos bendice.