“[Jesús está] muy por encima de todo principado, autoridad, poder y señorío, y por encima de todo nombre que se nombra, no sólo en este tiempo, sino también en el venidero.”
Efesios 1:21
¿Cuál es el título más importante del mundo? ¿El de rey del fútbol, presidente de una nación o Miss América? Sea cual sea el título, y por más importante que sea, nunca permanece eternamente con ninguna persona. Por más que un equipo conquiste varios títulos importantes, las personas cambian, mueren o son sustituidas.
Por otro lado, Jesucristo es presentado como aquel que está “muy por encima de todo principado, autoridad, poder y señorío, y por encima de todo nombre que se nombra, no sólo en este tiempo, sino también en el venidero” (Efesios 1:21). O sea que, además de tener una autoridad perfecta e incorruptible, su título permanece eternamente. Él es autoridad más allá de esta vida, él es el salvador de cada ser humano y en él puedes confiar hoy y siempre.
¿Cuál es el título más importante del mundo? ¿El de rey del fútbol, presidente de una nación o Miss América? Sea cual sea el título, y por más importante que sea, nunca permanece eternamente con ninguna persona. Por más que un equipo conquiste varios títulos importantes, las personas cambian, mueren o son sustituidas.
Por otro lado, Jesucristo es presentado como aquel que está “muy por encima de todo principado, autoridad, poder y señorío, y por encima de todo nombre que se nombra, no sólo en este tiempo, sino también en el venidero” (Efesios 1:21). O sea que, además de tener una autoridad perfecta e incorruptible, su título permanece eternamente. Él es autoridad más allá de esta vida, él es el salvador de cada ser humano y en él puedes confiar hoy y siempre.
Por CPTLN